Nihil novum sub sole o Déjà vu

sábado, agosto 26, 2006

Contenido y continente

Recuerdo muy bien que mis primeros escritos, remedos de poemas, incurrían en la facilísima y por ello peligrosísima idea de que hay que sufrir para sentirse poeta, escritor, maldito, el raro. Sé que muchos, quizá la mayoría, se clavaron en esta idea: a la máscara del sufrimiento no se pudieron sobreponer. La máscara los devoró y los perdió. Se perdieron, el sufrimiento los consumió y fastidiaron a quienes los amaron.

Entonces ¿no se puede escribir del dolor, del sufrimiento? Yo digo que sí, pero no olvidemos que quienes escribimos somos orfebres que trabajamos con palabras. Usémoslas bien, acomodémoslas mejor, démosles brillo auditivo, porque al final las palabras son música que crea una imagen auditiva, aun cuando la palabra, su contenido, aluda a otro significado: retuércela, poeta, "cógelas del rabo, chillen, putas", decía Octavio Paz de las palabras.

Así que creo que es un error pensar antes en el contenido, puesto que el continente, la forma, es la única manera de expresar ese contenido. Tienen que casarse (hermosa palabra ¿no?) para decir.

Ahora sé que el cuerpo femenino es un continente pleno: no puede ser de otra forma si no, no significaría tanta perfección. ¿Por qué la rosa contiene tanto significado? Porque es la forma, es el continente perfecto. La forma es la belleza.

6 Comments:

  • Ese poeta decadente, sumido en la tristeza decimonónica por la exaltación de los valores, nada tiene que ver con la contingencia de la verdad, la velocidad y el glam de lo virtual de nuestra posmodernidad. La forma, mi buen Òscar, nunca tuvo tanto significado como ahora. Sigue retorciendolas con esa maestría. Un abrazo

    By Blogger Softroom, at 12:52 a. m.  

  • Y sin embargo, ya ves a Ungaretti. La felicidad tiene su propia recompensa; el dolor, en cambio, exige que se busque sentido. La felicidad se ahoga en sí misma, diosa de sí, reina de sí, amurallada en su risa; el dolor, huérfano de significado, anda en busca de quien lo recoja. No digo que sea una norma; lo que digo es que eso explica la recurrencia, la constante. Son dos eternos: cielo e infierno. Lo cierto es que parece más fácil hablar del infierno. El cielo, caray, es la pérdida de la conciencia individual en la divina, y así no es fácil enlistar, catalogar... Ya ves a Dante.

    By Anonymous Ferárpides de Siracusa, at 2:31 a. m.  

  • Softroom, Ferárpides, como decía Catulo: Vivamus mea Lesbea,
    que en plena recreación podríamos ahora escribir: "Libemos de nuestra vida".

    Y eso, Ferárpides, que ya había un William Blake viendo el paraíso en haec lacrimorum valle: "míralo bien, ahí está". A veces, las lágrimas nublan la visión de la felicidad.

    Un abrazo a ambos.

    By Blogger Óscar, at 9:11 a. m.  

  • Tomo tus palabras y te invito a pensar en la forma que vas creando con ellas, con el norte de tu deseo esperando sigiloso el momento de mostrarse.



    (Por cierto, esos comentarios con títulos ajenos, me dan flojera. Es necesario recurrir a los pensamientos de otros, para expresarse?. Dímelo como me gusta.)

    By Blogger Rebeca, at 3:58 p. m.  

  • Siempre he dicho: cuando no tengas un comentario digno (como el de ferárpides de siracusa) mejor no digas nada (aunque casi nunca tengo nada digno que decir). Pero qué diablos, nací huérfana de las putas letras que chillan.

    SLDS.

    By Anonymous MIRIAM, at 5:04 p. m.  

  • Escriban con dolor o no,que la luna y el sol alumbren al poeta y el marque huellas desde su abismo interior.

    Besos Oscar
    Recorriendo tu blog,gracias por la visita.

    Menta

    By Blogger Mentacalida, at 1:54 p. m.  

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