Nihil novum sub sole o Déjà vu

jueves, enero 29, 2009

Yo te recuerdo

Ayer habrías cumplido 50 años, Tirso, pero decidiste no hacerlo.

Y yo, como siempre animal ceremonioso, recuerdo esta fecha, pues medio siglo es digno de mencionarse. Para nosotros, sueños hechos con ladrillos de tiempo, recuerdo esta fecha a manera de monolito para tu recuerdo: Aquí yace mi hermano, quien no quiso cumplir 50 años.

Y recuerdo tu pelo tan lacio, tan sedoso, justo antes de morir y tu sonrisa justo antes de morir y tu tranquilidad justo antes de morir y tu muerte justo antes de morir.

Aquí estoy yo, Tirso, recordándote en tu propia memoria y te veo de unos 12 años bañándonos en la fuente de la plaza de la delegación de Iztacalco, los policías que nos persiguieron y que tú enfrentaste. Mira, ahora lo que bueno que yo había olvidado de ti me viene gratamente. Fuiste bueno, Tirso, recuérdalo, hubo un tiempo en que fuiste grande y mi ídolo, mi ejemplo. Luego, luego nos llega no sé cómo la edad, la adultez y cambiamos, cada quien elige.

Tú elegiste y yo respeto tu decisión.

viernes, diciembre 05, 2008

eboca

qué tiene tu boca que evoca

qué boca que llama a mi llama

que llama que inflama mi alma

qué alma que evoca tu boca

qué boca tan tuya que deseo

boquita de tu ano que beso y poseo

jueves, diciembre 04, 2008

Génesis

En el principio fue tu mirada transparente, cristalina, iridiscente, resplandeciente, y de pronto, todo comenzó a tomar forma: eso es calle, esto árbol, aquello pájaro, y esto que aquí te doy, dijiste, es el amor.

Así creaste mi mundo, mon amour, mi Julieta, mi eterna amada. Y no sólo creaste ese mundo perfecto, rotundo, aún faltaba que a los años de esa creación, dijiste: esto es un varón que yo, en nuestro infinito amor, comparto contigo para hacer de este mundo algo más bueno. Y bueno fue nuestro hijo.

El mundo, luego de las catástrofes que hubimos vivido, con nuestro amor y nuestro hijo fue mejor. Muelle nuestro amor como besos al viento.

Y aún había más. Al cabo de otros años, dijiste: bueno es que haya una niña. Y la hija que ambos anhelábamos arribó con una sonrisa eterna. Y vimos que era bueno. Que la Tierra olía como al santo olor de la panadería, tanto de bueno había en este mundo.

Y casi dos años más, la absoluta felicidad se incrementa -créanme, es posible-: una segunda hija cuyos cabellos dorados iluminaron aún más nuestro mundo. Y todos vimos que fue bueno.

Tanto mundo hermoso dio principio con la palabra que yo aún pronuncio casi como una oración -y que nunca dejaré de pronunciar con tanto, tanto amor: Julieta.

jueves, agosto 14, 2008

Miedo al silencio

El último de los amuletos de la contemporaneidad es el teléfono celular.
Si los hombres primitivos usaban amuletos para exorcisar los demonios del mal de ojo, de la catástrofe (un terremoto, una inundción, una erupción), de la muerte a manos del destino (ese dios impredecible y aterrador que aguarda debajo de una piedra, en la punta de una flecha envenenada, en las fauces de un animal) y en general del miedo al mundo externo, en nuestros días, ese comportamiento primitivo lo veo en el teléfono celular. Ese disfraz de modernidad tecnológica no le quita su verdadera identidad de amuleto contra el miedo a ese otro gran demonio: la Soledad.

Las personas llaman, envían mensajes, la mayoría de las veces triviales, sólo para apaciguar la angustia de la soledad. Es un grito de "Hey, aquí estoy, aquí, en lo profundo de este pozo, quién está allá arriba, sálvenme".

Tantos millones de personas, tantos medios de comunicación y cada uno está irremediablemente solo: el silencio me hace pensar en mí mismo y yo mismo soy una soledad, y si soy soledad entonces soy lo que más me aterra!

Sólo así me explico ese frenesí carísimo de hablar obsesivamente, de enviar mensajes obsesivamente, de chatear obsesivamente: para olvidarnos de nosotros mismos, para emborracharnos en la ilusión de que estamos acompañados en este desolado mundo.

Quien sabe convivir con su soledad, ha logrado matar al demonio y está a salvo de la angustia.

miércoles, agosto 13, 2008

Animal ceremonioso

Hace un mes que murió mi hermano. Hace un mes que dio ese salto a ese abismo que cada día lo aleja más de nosotros.
¿Cómo no pensar en todo lo que los animales ceremoniosos hemos inventado: habrá ido a un cielo, su alma habrá transmigrado a otro cuerpo, se está preparando para ser mejor espíritu universal antes de incorporarse al TODO del que procede y se completa el periplo de la vida? Misterio.
Nostalgia de mi hermano, de su ya no estar, de no volver a escuchar su voz grave, su sencilla risa, sus tontos chistes y sí, de pensar ¿En qué lugar lo irán a matar, dónde morirá por esa enfermedad del alcoholismo?
Mi hermano murió casi como un santo. Aún recuerdo el santo olor del jazmín que minutos antes de morir inundó la habitación, su tranquilidad ante la muerte, su sentimiento del deber cumplido y nosotros ahí, rodeándolo casi contemplativamente.
Animal ceremonioso como soy, hoy a un mes de tu muerte, te recuerdo, te pienso, te siento.

viernes, agosto 01, 2008

Requiem

Alejandro Aura, poeta mexicano, falleció el martes. Pero nos dejó un hermoso poema que comparto:

DESPEDIDA

Así pues, hay que en algún momento cerrar la cuenta,
pedir los abrigos y marcharnos,
aquí se quedarán las cosas que trajimos al siglo
y en las que cada uno pusimos nuestra identidad;
se quedarán los demás, que cada vez son otros
y entre los cuales habrá de construirse lo que sigue,
también el hueco de nuestra imaginación se queda
para que entre todos se encarguen de llenarlo,
y nos vamos a nada limpiamente como las plantas,
como los pájaros, como todo lo que está vivo un tiempo
y luego, sin rencor, deja de estarlo.

¿Se imaginan el esplendor del cielo de los tigres,
allí donde gacelas saltan con las grupas carnosas
esperando la zarpa que cae una vez y otra y otra,
eternamente? Así es el cielo al que aspiro. Un cielo
con mis fauces y mis garras. O el cielo de las garzas
en el que el tiempo se mueve tan despacio
que el agua tiene tiempo de bañarse y retozar en el agua.
O el cielo carnal de las begonias en el que nunca se apagan
las luces iridiscentes por secretear con sus mejillas
de arrebolados maquillajes. El cielo cruel de los pastos,
esperanzador y eterno como la existencia de los dioses.
O el cielo multifacético del vino que está siempre soñando
que gargantas de núbiles doncellas se atragantan y se ríen.

Lo que queda no hubo manera de enmendarlo
por más matemáticas que le fuimos echando sin reposo,
ya estaba medio mal desde el principio de las eras
y nadie ha tenido la holgura necesaria para sentarse
a deshacer el apasionante intríngulis de la creación,
de modo que se queda como estaba, con sus millones,
billones, trillones de galaxias incomprensibles a la mano,
esperando a que alguien tenga tiempo para ver los planos
y completo el panorama lo descifre y se pueda resolver.
Nos vamos. Hago una caravana a las personas
que estoy echando ya tanto de menos, y digo adiós.



Sirvan estas hermosas palabras para despedir también a mi hermano.

viernes, julio 25, 2008

Mi hermano

Mucho tiempo, toda tu vida, pues, me pregunté ¿por qué?, ¿para qué tanto dolor?, hacia dónde ibas...

Ahora lo comprende mi corazón: Tu vida es sin por qué. Tu vida fue. Como fue, sin más, sin menos.

Ahora descansas, por fin descansas, junto a un mango frondoso, hermoso, cuya sombra te refresca y el aire huele a libertad. Y por las noches el rumor del mar te canta. Hermoso descansar escuchando el rumor del mar. "Drume, drume, negrito"...