lunes, diciembre 05, 2011
Hoy, Selene, por una extraña coincidencia del destino, mi deseo, mi lascivia, mi lujuria, toman exactamente la forma de tus hermosos pies: blancos, breves, con un arco que cobija mi lengua.
El tigre de mi deseo se postra a tus pies.
jueves, diciembre 01, 2011
Selene y sus pies
Estoy, Selene, mirando tus pies y ellos me transportan a un mundo de placer pleno. Recorro la deliciosa curvatura del arco de tu planta: qué suavidad, que lascivia visual. Imagina, Selene, mi mirada como una lengua que te lame despacio, así como contemplo tu delicada curvatura del arco, y adivina mi gozo por recorrerla ya con lengua, ya con mirada, y, sí, te devoro con mis ojos y te palpo con mi lengua. Estoy tan férreo imantado a tus pies desnudos, pero calzados con invitadoras, provocadoras sandalias desnudas y cómo apartar mi mirada de tus deditos, de sus uñas rojas, y lamo con mirada lúbrica cada dedito, cada uñita, y ¿sientes mis manos tocar tu talón?, ¿sientes cómo acarician tu planta, tu arco?
Selene, mi luna, me vuelves luna líquida brotante.
miércoles, octubre 19, 2011
Soliunión
Estoy solo. Nací solo.
Sólo estoy conmigo mismo, en comunión.
Nosotros estoy solo.
Yo estamos juntos.
Soy yo y estoy en comunión conmigo mismo. Entonces estoy acompañado.
Nunca estoy solo.
Siempre estoy acompañado.
viernes, octubre 07, 2011
A veces ni mi puta inteligencia me salva de mí mismo.
Y si no me salvo a mí mismo ¿cómo podría salvar a quien tanto amo?
¿Cómo caminar si la lluvia moja mis ojos y ni siquiera llueve?
Voy por el mundo como un ciego y quiero guiarte a ti, corazón palpitante.
¿Literatura, cinematografía y sólo eso: quién puede descender al infierno y rescatar a su mujer?
martes, septiembre 20, 2011
Mujer luna
Selene es su nombre.
Es resplandeciente y de plata en la noche oscura.
Hilos de estaño resbalan entre sus ingles.
Selene se alimenta de luna líquida
y uno ve cómo el placer la vuelve hermosa.
Selene luego de alimentarse de mí
me besa con la luz de luna que escurre de sus labios.
martes, agosto 30, 2011
El vendedor de pararrayos
Es el primer día de trabajo de Joaquín. Va, como ordena la etiqueta, presentable y formal. Lleva lo necesario para su flamante actividad de vendedor de puerta en puerta, sin inmutarlo lo nublado del día.
Toca su primer timbre:
-Buenos días, vengo ofreciendo pararrayos...
¡Dios mío! ¡Un tremendo rayo ilumina con estruendo la entrada de esa casa!
Toca su primer timbre:
-Buenos días, vengo ofreciendo pararrayos...
¡Dios mío! ¡Un tremendo rayo ilumina con estruendo la entrada de esa casa!
martes, agosto 23, 2011
De cáscaras y pieles
¿Cómo escribe uno hasta que realmente da con uno mismo? ¿Cuándo se sabe que hemos dejado de darle vueltas y realmente nos tocamos con la palabra? He ahí ese que soy yo visto por mí mismo, comprendido, avizorado y sí, amado, por mí mismo.
¿Cuándo se sabe que no es caparazón eso que pensamos que es nuestra más sensible piel?
No sé cómo no mentirme. No sé cómo hablarme a mí mismo sin masturbarme con la idea de la reflexión y el autoconocimiento.
Dudo de mi conocimiento, de la profundidad a la que buceo. Tal vez sólo estoy en la superficie y creo que me muevo en profundiades abismales.
¿Cuándo se sabe que no es caparazón eso que pensamos que es nuestra más sensible piel?
No sé cómo no mentirme. No sé cómo hablarme a mí mismo sin masturbarme con la idea de la reflexión y el autoconocimiento.
Dudo de mi conocimiento, de la profundidad a la que buceo. Tal vez sólo estoy en la superficie y creo que me muevo en profundiades abismales.
