Amor constante más allá de la muerte

Leo en las noticias y veo la fotografía de dos esqueletos abrazados desde hace 5 mil años. ¡Dios, qué maravilla! Y uno brincoteando por tener por lo menos un poco de amor, como los 15 minutos de fama que quería Andy Warhol.
Y cómo no recordar el bellísimo soneto de don Francisco de Quevedo, su remate:
polvo serán, mas polvo enamorado.